Alejandro Sanz, con aroma de café
24/09/06

Shakira y Juanes participan en el nuevo disco del español, 'El tren de los momentos', que sale el 7 de noviembre. Escuche al cantautor en entrevista.

Para Alejandro Sanz, grabar una nueva canción con Shakira, después del éxito de 'La tortura', tenía un nauseabundo olor a revancha y no quería caer en la tentación de repetirlo, aunque no le parecía una mala idea.

En los múltiples encuentros que tuvo en estos dos años con su amiga ‘Shaki’ (como la llama) no se dijeron nada al respecto, aunque, como se hacía evidente en los diferentes shows que hicieron juntos, hay química artística.

Las ganas eran evidentes en ambos lados, pero nadie hablaba. “No me atrevía a decirle nada –recuerda Alejandro–. Porque parecería que estuviera intentando 'La tortura 2'. Ella tampoco decía cosas por prudencia. Pero al final, se dio cuenta de que yo no se lo iba a pedir y me dijo: ‘Quiero cantar en tu disco’”.

Así nació 'Te lo agradezco, pero no', una de las canciones incluidas en su nuevo compacto 'El tren de los momentos', que saldrá al mercado el 7 de noviembre.

“Me fui a Bahamas, a La Marimonda Studios, y lo grabamos. Ella estaba en mitad de la gira pero sacó el tiempo para hacer la canción. Quedé muy contento y ella también porque creo que ha cantado distinto a como lo hace en sus discos. Es algo nuevo para ella. Este tipo de colaboraciones son muy atípicas, porque no es un acuerdo entre compañías. Tiene una intención puramente artística, donde los dos aprendemos”.

Las mentes malpensantes pueden insistir en que es una estrategia de mercadeo. Y están en su derecho. Pero sería prudente que conocieran esa fascinante buhardilla que tiene Alejandro Sanz en la parte trasera de su casa en Miami Beach.

Allí nace su música, es su estudio y, también su sala de visitas. Es un espacio donde hay guitarras colgadas, una gran pantalla de computador, cables, pocillos y un muro que es el equivalente a una descomunal hoja de visitas, llena de grafitos firmados por nombres tan diferentes como Miguel Bosé, Don Omar, Paco de Lucía o Pancho Céspedes. Ese lugar tiene las rugosidades de lo espontáneo, donde la perfección de las frases prefabricadas está ausente.

Sanz ha ganado en los últimos años reputación como gran anfitrión; la de buen compositor y guitarrista la tiene hace años.

Todos quieren hacer algo con él y en su nuevo disco están el mexicano Álex González, de Maná; el español Antonio Carmona, ex Ketama; los puertorriqueños Calle 13 y los colombianos Juanes y Shakira.

–¿Por venir de donde vengo, la pregunta es obvia?
–Lo dices por Calle 13 (risas).

Entonces Sanz, que ya habló de su trabajo con Shakira se refiere a Juanes.

“Él me llamó para hacer lo del concierto para las minas. Sobre eso quiero decir que es un tipazo, realmente comprometido con Colombia y con su gente”.

“Vino aquí a la casa a ensayar conmigo el tema que íbamos a cantar juntos, 'Corazón Partío', y le conté que estaba haciendo un tema que se llama 'La peleíta'. Le dije: ‘Tú eres un compositor muy bueno, un buen cantante, un artista excelente, pero yo quiero que toques la guitarra porque sé que en el fondo esa es tu alma’”.

“Entonces trajo la guitarra y lo grabamos. Luego se fue para Colombia porque terminaba su gira y comenzaban sus vacaciones. Sin embargo, llamaba todos los días para saber cómo había quedado. Es superprofesional”.

En la misma canción cantan los miembros de Calle 13, que ahora están súper de moda con la canción 'Atrévete te te'. “Los de Calle 13 cayeron por mi casa porque me he vuelto como un embajador de la música latina en Miami. Les dejé escuchar lo que había hecho con Juanes y los tipos se fueron a su hotel y volvieron al día siguiente con ese rap. Todo fue espontáneo, no quiero colgarle a esto ninguna película reguetonera. Es algo muy natural”.

Para evitar cualquier sospecha de oportunismo con estas alianzas, el primer sencillo del disco es 'A la primera persona', canción que interpreta solito, solito.

Hendrix y las guitarras

Sanz, que ha construido buena parte de su carrera gracias a su habilidad para interpretar la guitarra, se encuentra en una nueva luna de miel con este instrumento. Los culpables, ¡quién lo creyera!, son Antonio de La Rúa y Jimmy Hendrix.

“Lo escuché en la casa de ‘Shaki’. Una vez que me fui solo de vacaciones a pasar unos días allí. Iba con Antonio de la Rúa y otros amigos. Estábamos en el barco, yo estuve todo el tiempo mareado y nos pasamos viendo videos de Hendrix y de Prince. Entonces empezó a darme curiosidad por la guitarra y regresé con unas ganas enormes de tocar una. Luego noté que hacía años no la interpretaba así. Llegué a Madrid y compré una guitarra. Es algo que nunca hago, me las regalan o me las mandan como patrocinio. Pero esa guitarra –la que está colgada en el estudio– la vi en un escaparate y la tuve que comprar”.

Sanz, que las puede tener a todas, perdió la cabeza por una que estaba en una vitrina.

¿Qué vio en ella si ni siquiera la había tocado?

“Es como con las mujeres, uno las quiere sin haberlas besado. Ella me ha comprendido y yo a ella. Parece un poco de locos, pero es como una relación de pareja. Tú tocas otra guitarra y cuando vuelves a tocar esa, ya no suena igual y cuanto más le dices cosas, más se rebela”.

En favor de la tranquilidad mental de Sanz hay que decir que no es el primer artista que habla de esa forma. El estatus de monógamos con su instrumento es regla entre la mayoría de los músicos. Quizás la pareja más célebre es la del blusero B.B King y su guitarra Lucy.

Sanz, madrileño de nacimiento pero andaluz de formación, ha encontrado en Miami el refugio perfecto. Aquí su celebridad no pesa tanto como en España y se encuentra en un cruce de caminos musicales que lo acercan más a América Latina. Menos 'Corazón partío' y más tambores y congas.

“Eso es cierto, aunque hoy, en Madrid estás muy cerca de América Latina. Lo más difícil es encontrarte un madrileño en Madrid hoy en día. Me gusta mucho lo que dice un humorista venezolano radicado en España: ‘Nosotros vinimos a devolver la visita que nos hicieron hace 500 años’. Lo que más me gusta son las ciudades cosmopolitas, llenas de razas, de gente, de colores. Londres, Nueva York. Me gusta Madrid mucho más ahora que antes, gente con diferentes culturas, cambia todo. En los mercados, por ejemplo, empieza a haber frutas que antes no había, cambia la radio y la televisión. Y a mí me parece que es interesante eso”.

“Pero, está bien que nos devuelvan la visita y que, como decía el tipo para concluir el chiste: ‘Y cuando les robamos una cadenita es que estamos reconociendo el oro nuestro’”.

 

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